LA VEJEZ NO EXISTE
Es imposible que, en condiciones normales y sanas de vida, coincidan en su deterioro todos los parámetros que se tendrían que tomar en cuenta (y no sólo la edad cronológica) para catalogar a una persona como vieja.
No hay decadencia psíquica asociada
directamente a un número de años vividos. Al contrario, la experiencia de vida
es una variable que influye positivamente sobre las características psicológicas,
afectivas y cognitivas de la persona, obviamente, siempre y cuando las condiciones
de vida hayan sido las adecuadas.
Algunas personas consideran que están
deteriorándose, es decir, poniéndose viejas, debido a sus años de vida. Esta confusión ha servido para
la explotación mediática y económica que se evidencia en el gigantesco
desarrollo de la industria de cosméticos, ropa, gimnasios, medicamentos para el
rejuvenecimiento, cirugías, implantes, dietas, en fin, sociedad de consumo, con
la finalidad de hacerles creer que es necesario conservar la piel lisa o la
musculatura firme por el resto de la vida. Además, se vende también la idea de que
estas características por sí solas significan la eterna juventud, lo cual es
absolutamente falso porque la juventud, la jovialidad, es una actitud, un
estado del alma que depende más de nuestro estado interior que de artificios
superficiales.
Por su parte, nuestras emociones, motor
fundamental para la eterna juventud, viven solo en el presente, no se
marchitan, no se agotan. Las positivas, las que nos llenan de entusiasmo hay
que conservarlas, protegerlas y cultivarlas. Las emociones negativas hay que
tratarlas terapéuticamente y encauzarlas con ayuda de la fuente poderosa de nuestra
inteligencia. Así lograremos que la juventud sea nuestro eterno tesoro.
*Atención psicológica online en tiempo de
cuarentena. Psic. Mileivi Suárez. 0414-7553628 (whatsapp).

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