¡CULPA, UNA SENSACIÓN HORRIBLE!

Sentirse culpable va acompañado generalmente de tristeza, angustia, frustración, remordimiento, miedo, bloqueo, además de pensamientos reiterativos e improductivos. 

Hay muchas razones (o excusas) para sentirse culpable, por ejemplo, por lo que hicimos, lo que no hicimos, lo que no estamos haciendo o no vamos a hacer, por no lograr lo perfecto, por “ser bueno para nada”, por hacer caso a nuestros pensamientos irracionales buscando razones para el auto-castigo, por estar a la defensiva culpando a los demás (lo cual se convierte luego en un arma para atacar), por defendernos o no hacerlo. En fin, sobran las razones.

Es importante revisar si estamos acostumbrados a sentir culpa solo por hábito, tipo adicción.

El primer paso para salir de esta tormenta es darse cuenta, observar nuestro comportamiento hacia esa desagradable sensación, a veces fantasiosa, de haber actuado o pensado mal. Otra manera es corregir nuestro vocabulario cambiando la palabra  “culpable” por “responsable”, ya que  asumir responsabilidades y corregir lo que sea necesario sin ponerle agregados de “quién tiene la culpa” es definitivamente genial. Es importante, además, darnos cuenta de qué o quién nos hace sentir culpable, afrontarlo y huir si es necesario. Igualmente, expresar sin agresión lo que sentimos, perdonar y perdonarnos y así sentirnos “libres de culpa”.

En todo caso, si eliminas la palabra “culpa” de tu vocabulario, por razones de lógica, ya no existirá la posibilidad de sentirte culpable, lo que te permitirá corregir, desde la libertad y autonomía, cualquier error cometido.

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