¡EL ÉXITO ME ASUSTA!
MIEDO AL ÉXITO… una falacia.
El miedo
visto desde la supervivencia es sano y necesario. Se
dice que es una emoción cargada de sensaciones desagradables provocadas por la percepción de un peligro, real o imaginario,
presente o futuro.
Por su parte, el éxito puede asustar en la medida en que, como elemento
de control social, sirve para medir nuestras actuaciones, lo cual genera
incertidumbre porque nunca sabemos cómo nos interpretan los otros para elaborar
sus juicios.
Igualmente,
podemos ver el fracaso como la otra cara de la moneda y, obviamente, sentimos
temor de fracasar porque pone en tela de juicio nuestra pretendida posición
social.
El miedo
al éxito, entonces, puede surgir como producto de las creencias que cada quien tiene
en relación con el lugar que cree ocupar en la sociedad, espacio en el que se evalúa
y comparan los logros, generalmente con fines mediáticos o consumistas y de uso
y abuso tanto de poder como de control social. Indudablemente, son parámetros
construidos bajo la tendencia a calificar y a realizar escalas de valores entre
las personas.
Para superar esta confusión y con el objetivo de preservar la armonía interna, se debería hablar entonces, no de éxito ni de fracaso, sino de autorrealización, de logros, para referirnos a aquello que se alcanza con el propio esfuerzo atendiendo los objetivos y necesidades particulares, que al satisfacerlo plenamente como una forma de autoactualización, sin intenciones de lograr un estatus, o complacer a los demás, se comparte desde el amor y no desde la arrogancia, la banalidad o la búsqueda de reconocimiento.
De esta forma aumentas tu motivación aplaudiendo los propios logros por pequeños que sean, dirigidos hacia tu propia superación para alcanzar ser quien realmente eres.
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